mié. Nov 13, 2019

Analiza El Poder del Consumidor estándar de seguridad en los vehículos

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El Poder del Consumidor (EPC) dio a conocer los resultados de un análisis a 61 modelos de autos 2017 en sus versiones básicas, con la finalidad de informar a los consumidores cuáles modelos no cuentan con los mínimos estándares de seguridad recomendados.

 

De acuerdo con el reporte, 37 modelos no cuentan con Sistema de Control de Estabilidad (ESC): Nissan Tsuru, Tiida, Versa, Note, Sentra, March y Chasis NP300; GM Spark, Aveo, Sonic y Trax; VW Vento, Jetta, Gol, Crossfox, Polo, Up; Suzuki Swift, Ciaz, Ignis; Toyota Avanza, Yaris y Corolla; Honda Fit y City; Ford Figo y Eco Sport; Dodge Attitude y Vision; Fiat Mobi y Uno; Renault Logan, Sandero y Duster; Hyundai Grand i10; Mitsubishi Mirage, y Peugeot 301.

 

De la lista anterior, nueve modelos no cuentan con frenos ABS: Nissan Tsuru, Tiida y March; GM Spark, Aveo; Ford Figo; Dodge Attitude; Hyundai Grand i10 y Mitsubishi Mirage. Cuatro de ellos dice, no cuenta con bolsas de aire: GM Spark y Aveo, Nissan Tsuru y Hyundai Grand i10 poniendo en grave peligro la vida de las personas que viajan en ellos.

 

En seguridad para infantes, pese a que es la primera causa de muerte en niños de 5 a 14 años, existen en el mercado 12 modelos que no cuentan con sistema de retención infantil (ISOFIX/LATCH) en su versión básica: GM Aveo, GM Spark, GM Sonic, GM Trax; Nissan Tsuru, Tiida y March; Ford Figo; VW Gol, VW Crossfox; Suzuki Ciaz y Hyundai Grand i10.

 

De acuerdo con El Poder del Consumidor, el costo de estas tecnologías para la industria automotriz es de aproximadamente de 500 dólares (ABS, ESC y bolsas de aire), sin embargo, los consumidores que quieran acceder a estos dispositivos tienen que pagar un sobre costo debido a que la industria incluye estas tecnologías con otros dispositivos que están fuera del rango de seguridad (rines, quemacocos, interconectividad, vestiduras, etc.)

 

Como consecuencia de lo anterior, en México, el mercado automotriz sigue fuertemente marcado por un doble estándar de seguridad vehicular fabricando autos seguros para la exportación para el resto de Norteamérica y Europa y autos con seguridad deficiente para el consumo interno y para algunos países de Latinoamérica.