sáb. Jul 20, 2019

Mejora continua: cuidado con caer en el comfort en tu taller

Rolando es de esos mecánicos que comenzaron desde abajo, empezó lavando piezas en el taller de un tío y años después, con los conocimientos y experiencias adquiridas montó su propio negocio.

Los primeros años creció mucho, pero después cayó en un conformismo y se limitó a cumplir medianamente con lo que necesitaban sus clientes.

Las instalaciones y herramientas se iban desgastando por el tiempo porque no les daba mantenimiento. No tomaba cursos con la idea de que ya tenía muy poco o nada por aprender y que a él nadie le había enseñado nada. Poco a poco su taller fue cayendo y daba la imagen de abandono. Los clientes con autos modernos comenzaron a buscar otros talleres y quedó limitado solo a reparar autos viejos. Un día, Rolando tomó consciencia de que había perdido el tiempo confiado en sí mismo.

En México tenemos varias frases para expresar que alguien ha dejado de preocuparse por mejorar: decimos que “se tiró a la hamaca” o que “se durmió en sus laureles” para dar a entender que no hay el interés de seguir creciendo.

¿Cómo combatir la falta de interés o deseo por cambiar para bien? Es importante reconocer que el mundo avanza a una rapidez asombrosa y que la capacidad de adaptación debe ser mayor. Independiente de que nos guste o no, los autos y sistemas van a seguir cambiando y con ellos el mercado.

Para no quedarnos atrás, es necesario desarrollar una cultura de mejora continua, mediante estrategias de superación. Los seres humanos tendemos a acostumbrarnos muy rápido a diferentes condiciones de vida y de trabajo. Esta capacidad de adaptación en ocasiones puede ser perjudicial porque nos acostumbramos a hacer las cosas en un mismo nivel, dejando de lado que todo proceso se puede mejorar, porque todo es perfectible.

“No te conformes con los resultados hasta ahora, alcanzados en tu taller”.

Para que puedas buscar oportunidades de mejora continua, te voy a compartir cuatro estrategias que te ayudarán a no quedarte estancado.

1.- Identifica y corrige deficiencias: Te invito a buscar si estás cometiendo errores en tu taller para que los aceptes y tomes acción para eliminarlos. Por ejemplo, si constantemente tienes problemas al hacer los presupuestos porque los haces al tanteo, acepta que no es correcto y que debes tomar más en serio los cálculos, para no tener problemas. No ocultes tus fallas, porque eso no las quita, solamente las hace más grandes.

2.- Busca nuevos retos: Aprovechando que la tecnología cambia constantemente, estudia esos cambios y determina cuáles te convienen y capacítate. Si están entrando al mercado autos híbridos, es un buen reto comenzar a prepararte. Los sistemas de control electrónicos y sus nuevos protocolos, son una excelente oportunidad de mejora.

3.- Perfecciona los procesos: Ya hemos comentado en este espacio la importancia de los procesos en el taller: recepción de clientes, diagnóstico de fallas, compra de refacciones, reparaciones y cotizaciones, son ejemplo de las tareas comunes para el negocio. Los procedimientos para realizarlas pueden y deben ser revisados constantemente.

4.- Invierte constantemente: Que no te duela pagar por servicios para que puedas ser y estar mejor, ya sea mediante cursos, información e incluso en un régimen de salud que te permita mantenerte en buena forma. Lo mismo debes aplicar a tus instalaciones y equipos, trata por lo menos, cada seis meses de adquirir un equipo o herramienta.

Con estas cuatro estrategias, te mandas a ti mismo un mensaje que te lleva a reflexionar que no has llegado a tu límite, sino que siempre puedes dar mucho más.