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Entre las asociaciones que firmaron la carta se encuentran: la de la Industria del Repuesto Automotriz (AAIA por sus siglas en ingles), la de Reconstructores de Motores Automotrices (AERA), de Almacenes Distribuidores Automotrices (AWDA); de Reconstructores de Transmisiones (ATRA); del Mercado de Equipo Especializado (SEMA) y de la Industria Llantera (TIA).
El negocio del repuesto automotriz está conformado como una empresa independiente que fabrica, reconstruye, restaura, personaliza, distribuye, vende al por menor e instalan piezas de vehículos y dan servicio a todo tipo de motores incluyendo los mas antiguos, objetivo de esta política. Los dueños de vehículos en Estados Unidos dependen diariamente del mercado del repuesto y servicio que ellos proporcionan.
Bajo la propuesta “Cash for clunkers”, se proporcionará dinero de los impuestos para comprar y destruir vehículos viejos. Según las asociaciones firmantes: “Estos programas han sido rechazados generalmente por los estados ya que no son costeables ni eficaces para mejorar el rendimiento de combustible, ni reducen las emisiones de gases o estimulan la compra de vehículos nuevos, mas bien amenazan los empleos en el mercado del repuesto ya que quitan la oportunidad de reparar y actualizar automóviles existentes elevando el costo de las refacciones para autos usados,” dijeron. El programa ha sido rechazado por el Congreso de Estados Unidos, debido a las siguientes razones: Los programas de chatarrizacion se concentran en la edad del vehiculo en lugar de las emisiones de gases, bajo la percepción errónea de que todos los autos viejos son “sucios” o contaminantes. Además, pocas veces alcanzan a los vehículos realmente contaminantes, como aquellos con escaso o nulo mantenimiento
De igual forma disminuyen la disponibilidad de transporte accesible ya que es más económica la reparación a bajo costo para aquellas personas de pocos ingresos que no pueden comprar un auto nuevo con el dinero de sus cacharros.
Estos programas compiten con organizaciones de beneficencia como las de las industrias Melwood, la Orden Militar del Corazón Púrpura y el Ejército de Salvación que dependen de las donaciones de autos usados para financiar sus programas.
Con él, los talleres de reparación y distribuidores de refacciones y accesorios alrededor de Estados Unidos sufrirán perdidas, también se reducirá el suministro y por lo tanto el aumento de precio de autopartes, herramientas, autos y camiones de segunda y tercera mano preferidos por ciudadanos de bajos ingresos.
Igualmente los programas de chatarrizacion no garantizan que un vehiculo viejo y dañado será reemplazado por uno mas eficiente. De hecho muchos vehículos antiguos proporcionan mayor kilometraje por litro de combustible que los modelos nuevos.
Las asociaciones prometieron su ayuda a la legislación a fin de proveer incentivos fiscales para comprar nuevos vehículos. El grupo también apoya los créditos fiscales para reparar, actualizar o mantener un vehiculo antiguo. “Un número de productos comerciales y tecnologías para disminuir sustancialmente las emisiones, para mejorar el desempeño y aumentar el rendimiento de combustible están disponibles. Estas soluciones innovadoras conducirán a ventas de refacciones producidas por empleados americanos y asegurando sus empleos y recaudaciones tributarias para el gobierno, así como mantener el mercado millonario del aftermarket”, concluyeron. |