“Espera lo mejor, prepárate para lo peor”, dice la sabiduría popular y este es momento para que la industria automotriz mexicana ponga en práctica ese refrán, pues esta revisión del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) luce más como una renegociación profunda.
En entrevista con Alianza Automotriz, José Guadalupe Sáenz, Consultor en el Sector Automotriz del Clúster Automotriz Metropolitano, hizo un recuento de la próxima revisión, que de acuerdo al 34.7 a los seis años de firmarse el TMEC, este se evaluaría y si no había problemas se extendería otros 16 años, sin embargo para su prórroga, las partes tienen que notificar formalmente su intención de extenderlo. Si alguna no lo hace, se activan revisiones anuales hasta alcanzar un consenso.
Este diseño institucional, producto de la renegociación del antiguo TLCAN, dejó abierta la puerta a escenarios de incertidumbre que hoy cobran relevancia en un contexto político particularmente tenso.
En el sector automotriz, la medida más significativa fue la imposición de un arancel del 25% a los automóviles ligeros exportados a Estados Unidos, aunque las empresas que cumplen con las reglas de origen pueden obtener descuentos, esta práctica va en contra del TMEC original.
“Estos aranceles son una violación del tratado, porque si bien ha podido argumentar el presidente Trump que era una emergencia, la realidad es que no existe una emergencia en todos los sectores ni en todos los productos. El sector automotriz actualmente tiene automóviles pagando un arancel de hasta el 27.5”.
El impacto ya es visible. Mientras las exportaciones de automóviles registraron una caída de entre 4% y 5% el año pasado, aunque las autopartes han mantenido niveles similares a los de años previos, en parte porque la industria estadounidense depende de estos insumos para su propia producción.
Este es uno de los tantos elementos que afectan la futura “renegociación”. En Washington ya se ha señalado que el tratado requiere “mejoras sustanciales”, y no se descarta que la negociación derive en acuerdos bilaterales separados con México y Canadá. Para modificar formalmente el pacto, el Ejecutivo estadounidense necesitaría la Trade Promotion Authority del Congreso, refirió el especialista.
“yo veo muy poco probable (la renovación). Creo que vamos a entrar en un periodo de revisión, que es lo que más quiere Trump mantener los aranceles tal y como están, el más tiempo posible mientras él esté como presidente. Y no podemos descartar ninguna posibilidad”.
“Me parece que vamos a tener revisiones anuales. Por el bien del país, por lo mejor fuera que ya les dieran una certeza de otros 16 años. No podemos descartar que termines en acuerdos bilaterales, no puedes descartar que vengan textos mucho más complicados”, manifestó.
Para México, el desafío es mayúsculo. El sector automotriz representa entre 30% y 35% de las exportaciones totales, con las autopartes superando incluso el valor exportado de vehículos terminados. Sin embargo, la expansión de nuevas inversiones se ha desacelerado, y algunas armadoras han anunciado ajustes de producción o cierres de plantas, en un entorno donde la mayoría de los modelos fabricados en el país están orientados al mercado estadounidense.
El horizonte luce complejo. La posibilidad de revisiones anuales, una renegociación prolongada o incluso la fragmentación del acuerdo son escenarios plausibles. En un entorno donde la certidumbre es el activo más valioso para la inversión, el futuro del T-MEC y de la industria automotriz mexicana dependerá tanto de la habilidad negociadora como de la preparación estratégica de las propias empresas.
En este sentido, el Clúster Automotriz Metropolitano ya trabaja con sus socios para cumplir con los requisitos de reglas de origen para mantenerse vigentes en esta nueva “renegociación”.

