El cambio climático es una realidad que ya no se puede negar y a pesar de que la industria automotriz es considerada como una de las más contaminantes, también es una de las que más invierte en investigación y desarrollo para reducir las emisiones no sólo de los vehículos, sino de los procesos de su fabricación.
Una de las normas principales que rige al sector manufacturero está relacionada con el cuidado del agua y el tratamiento de aguas residuales. “Cualquier empresa del sector automotriz, o de otros sectores, que requiera agua, tiene que cumplir con la norma del uso de aguas residuales, cuyo objetivo es que este líquido se pueda reutilizar en sus mismos procesos”, refirió Alberto Bustamante, Director de la Agencia Nacional de Proveedores del Sector Automotriz (ANAPSA).
“Las armadoras tienen un sistema muy completo en cuanto al manejo de aguas residuales, mismo que se ajusta a la norma mexicana. La verdad es que el sector automotriz se destaca por ser uno de los principales cumplidores (de las normas) en México”, agregó.
CUIDAR EL AGUA
La NOM-001-SEMARNAT-2021 regula las especificaciones, métodos de prueba, muestreos, parámetros de temperatura, medición de la toxicidad, procedimiento para la evaluación de la conformidad, la clasificación de los cuerpos receptores y el enfoque de usos posteriores para mejorar la gestión y la protección de los cuerpos de agua, así como la concordancia con normas internacionales.
Esta norma es vital en cualquier proceso de producción, incluidos aquellos en los que involucran al sector automotriz, pues regula el consumo y manejo del agua.
ACUERDO DE PARÍS
En 2016 entró en vigor el Acuerdo de París, un tratado que busca reducir las emisiones contaminantes para disminuir el impacto del cambio climático y del cual México forma parte.
“El Acuerdo de París proporciona un marco duradero con afán de dirigir el esfuerzo global durante las próximas décadas. Señala el comienzo de un cambio hacia un mundo con cero emisiones. La puesta en práctica del Acuerdo también es esencial para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ya que ofrece una hoja de ruta para las medidas climáticas que reducirán las emisiones y aumentarán la resiliencia al clima”, indica la página de la Acción por el Clima de las Naciones Unidas.
Como país, México está obligado a implementar acciones para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, “es aquí donde nacen los bonos de carbono para las empresas que también cumplan con las reglas de reducción de gases de efecto invernadero”, explicó Alberto Bustamante.
NORMAS MEXICANAS
En este marco regulatorio, entre las normas mexicanas que destacan en el cuidado del medioambiente está la NOM-087-SEMARNAT-SSA1-2002, que regula las emisiones de contaminantes a la atmósfera generadas por fuentes fijas de la industria automotriz, como las plantas de ensamblaje y producción de autopartes.
Mientras que la NOM-052-SEMAR-NAT-2005 establece los criterios para la identificación, clasificación y manejo de residuos peligrosos como aceites, solventes y materiales contaminantes, mismos que se usan en la fabricación de algunas autopartes.
A diferencia de la NOM-040-SEMAR-NAT-2014 que regula las emisiones contaminantes generadas por los vehículos, la NOM-001-SEMARNAT-1996 impone los límites de emisión de contaminantes en el aire por fuentes fijas, por ejemplo, de aquellas generadas por plantas o líneas de producción durante la manufactura de las autopartes.
Algunos procesos de fabricación de autopartes usan químicos o metales pesados que son altamente contaminantes, por lo que contar con un reglamento que ayude en la gestión de residuos como aceites usados, metales pesados y productos químicos permite la implementación de sistemas de reciclaje y reutilización de materiales para reducir el impacto ambiental.
En este sentido, la NOM-018-STPS-2015 regula el manejo de sustancias químicas en el lugar de trabajo y establece los lineamientos para la seguridad laboral y la protección del medioambiente.
Cada norma o reglamento parece muy complicada de cumplir, sin embargo, los fabricantes mexicanos de autopartes tienen muchos años cumpliendo cabalmente estas reglas, mientras que los fabricantes de origen extranjero siguen los reglamentos internacionales.
Como en todas las industrias, existen sanciones para las empresas que incumplen estas leyes, “primero viene un llamado de atención y después viene una sanción económica y, si no se cumple o no se remedia el cumplimiento de la normatividad, el siguiente paso es clausurar las plantas”, explicó Bustamante.
“Es algo superdelicado y que obliga a las empresas a cumplir con los lineamientos. Por una parte están las leyes que te pueden llevar a la clausura de tu planta, y, por otro lado, están las propias políticas de los corporativos”.
¿Y LOS AUTOS NUEVOS?
“A pesar de ser una potencia global en la manufactura automotriz, México no ha conseguido que los vehículos disponibles en el mercado interno cumplan con altos estándares de emisiones y tecnologías limpias. En 2024, un menor porcentaje de las ventas nacionales correspondieron a vehículos eléctricos, todos ellos importados”, explicó en un comunicado de prensa el Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT por sus siglas en inglés).
El organismo expuso que desde el 2013, la NOM 163 de la SEMARNAT regula las emisiones de CO2 de los vehículos ligeros, es decir de autos y camionetas de no más de 3857 kg., estableciendo límites de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), sin embargo, la fase dos de la norma “pone en riesgo que México cumpla sus metas de reducción de emisiones y electrificación vehicular. La norma incluye flexibilidades, como créditos y multiplicadores, que diluyen su impacto, y no establece objetivos más allá de 2027”, dice el documento.
Sobre este tema, Leticia Pineda, Líder Regional para México y Canadá del ICCT, advirtió que para “alcanzar los objetivos climáticos de México vislumbrados por la presidenta mexicana exigirían revisar esta norma para extender y profundizar sus alcances”.
La electrificación del transporte es una tendencia global irreversible y una de las soluciones más efectivas para combatir el cambio climático, y México tiene la oportunidad de liderar esta transición desde los procesos de fabricación de autopartes, las plantas y la creación de autos más eficientes. ¡El planeta lo exige ya!