Hace unos meses, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció la creación de Olinia, la primera marca de autos eléctricos 100% mexicana. Este ambicioso proyecto busca colocar al país en el mapa global de la electromovilidad, apostando por la innovación tecnológica, el talento nacional y la sustentabilidad.
Sin embargo, la creación de una armadora es complicada, sobre todo si se trata de una eléctrica. Por ello, Investigadores de la Escuela de Ingeniería de CETYS Universidad Campus Mexicali, el Dr. Luis Carlos Básaca Preciado y el Dr. Juan Andrés Rivera Santana, analizaron los retos y oportunidades que enfrenta esta iniciativa. Ambos especialistas coinciden en que Olinia podría ser clave para una movilidad más limpia, accesible y adaptada al contexto mexicano.
De acuerdo con el Dr. Básaca, uno de los pilares del éxito será la incorporación de tecnología de vanguardia en el sistema de propulsión eléctrica. Motores eléctricos con imanes permanentes, sistemas de monitoreo inteligente y una eficiente gestión de baterías (BMS) serán fundamentales para optimizar el consumo energético y extender la vida útil de los vehículos.
Además, el uso de frenado regenerativo, mejoras aerodinámicas y un chasis más ligero con materiales como aluminio o acero de alta resistencia ayudarán a maximizar la autonomía.
También destacó la importancia de una plataforma modular, capaz de adaptarse a diversas configuraciones tecnológicas. Esto permitiría reducir costos y facilitar la escalabilidad del proyecto, sin comprometer calidad ni eficiencia.
Infraestructura de carga y baterías
Por su parte, el Dr. Juan Rivera señaló que otro reto crucial será desarrollar una red de estaciones de carga suficientes, funcionales y accesibles.
Una estrategia viable es reconvertir gasolineras tradicionales en puntos de carga multifuncionales”, explicó.
Subrayó que para lograrlo será indispensable fomentar la colaboración entre el sector público y privado, atrayendo inversiones y asegurando una gestión transparente. Este esfuerzo conjunto también podría acelerar la aceptación del vehículo eléctrico entre los consumidores.
No obstante, una infraestructura de recarga eficiente no será lo único que garantice el éxito de Olinia. La creación de baterías que soporten temperaturas extremas de calor o frío serán fundamentales. Asimismo, estas baterías deben estar adaptadas al estilo de conducción de los mexicanos.
Producción nacional con visión internacional
El diseño del chasis de Olinia deberá cumplir con los más altos estándares de seguridad y eficiencia, sin comprometer costos. El uso combinado de acero de alta resistencia en estructuras clave y aluminio en componentes como puertas o capó representa una solución viable. Aunque la fibra de carbono sería ideal, su alto costo sigue siendo una barrera para la producción en masa.
Los Doctores también recalcaron el impacto económico que un proyecto como Olinia puede tener. Según datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), el sector automotriz representa el 4% del PIB nacional y el 20% del PIB manufacturero, por lo que iniciativas como esta fortalecen la innovación y la economía mexicana, al tiempo que generan empleos e impulsan la reducción de emisiones.
Un paso firme hacia la electromovilidad
Si logra sortear desafíos como el desarrollo tecnológico, la infraestructura de carga y los costos de producción, Olinia podría convertirse en un referente de la electromovilidad en Latinoamérica. Con visión sustentable, eficiencia energética y colaboración estratégica, México tiene la oportunidad de posicionarse como líder en esta nueva era automotriz.
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