Al hablar de la historia de la Confederación Nacional de Talleres (CNT), es inevitable mencionar a don Abel Domingo Chávez Hernández, quien, con más de 80 años de vida y una trayectoria de más de tres décadas en la reparación, ha sido testigo y protagonista de los 25 años de esta organización.
Su voz transmite satisfacción y orgullo: “Soy fundador de la Confederación Nacional de Talleres. Trabajé más de 30 años en agencias y después tuve mi propio taller durante 20 años; luego me convertí en distribuidor de herramientas y equipo de diagnóstico”. Esa experiencia, sumada a su liderazgo en la organización local en Oaxaca, lo convirtió en un aliado natural para un proyecto que comenzaba a gestarse.
Su historia dentro de la CNT comenzó gracias a la visión de Rudi Esquivel, quien lo invitó a fundar un nuevo organismo, propuesta que no dudó en tomar. “El ingeniero Rudi me localizó y me invitó a Guadalajara. Prácticamente de inmediato empezamos a trabajar. Yo ya tenía experiencia organizando gente y eso ayudó mucho”.
Primeros pasos
Aunque actualmente la CNT es reconocida en todo el país, el camino hacia el éxito estuvo lleno de retos. “Fue de mucha lucha. Durante años tocamos puerta por puerta en talleres independientes para invitarlos a ser parte de la asociación”, recordó don Abel.
Aquel ‘peregrinar’ permitió que la confederación creciera gradualmente. Hoy, la CNT cuenta con más de 115 mil afiliados en todo México y tiene presencia en otros países de Latinoamérica. “Ha sido mucho esfuerzo, trabajo, capacitación y viajes. Hemos recorrido prácticamente toda la república mexicana y también Centro y Sudamérica”, explicó.
El objetivo principal de la CNT es simple pero también complejo: profesionalizar a los mecánicos y técnicos automotrices. Durante 25 años, la confederación ha impartido cursos, conferencias y talleres en instituciones educativas, asociaciones y eventos como la Expo Mecánico Automotriz Internacional, así como activaciones en diferentes estados y eventos internacionales.
Ese proceso también transformó la carrera de Chávez Hernández al convertirse en capacitador técnico y en promotor del uso de herramientas de diagnóstico modernas. “Eso me permitió aprender más y viajar todavía más”.
Además del conocimiento técnico, destaca el impacto humano del trabajo de la CNT. “Vamos a despertar conciencias. Hablamos de honestidad, de administración del negocio, de cómo superarse”.
Brazos abiertos
A lo largo de los 25 años de historia de la CNT, don Abel ha coleccionado infinidad de anécdotas de lugares, de personas, de trabajo, pero lo que más recuerda es el cariño con que los han recibido en todos los lugares que han visitado.
Somos bien recibidos en todas las ciudades. Nos invitan a comer, a conocer museos, a recorrer las ciudades. He conocido lugares que nunca me imaginé”.
También han enfrentado momentos difíciles como la pandemia y la pérdida de algunos compañeros estimados que se fueron antes. A pesar de todo esto, ve con satisfacción el camino recorrido. No se considera un protagonista, sino parte de una comunidad que ha crecido gracias al esfuerzo colectivo. “Yo siempre digo que no nos vamos a llevar nada. Lo importante es compartir lo que uno sabe. Mientras haya vehículos, esto seguirá rodando”.
Ante los festejos de la CNT, Abel Domingo se prepara para recibir con los brazos abiertos a mecánicos afiliados a la confederación en su tierra natal, Oaxaca. “Para nosotros es muy importante recibir a la confederación aquí. Oaxaca es un lugar de cultura, de música, de comida y de tradiciones. Nos sentimos muy orgullosos”.
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