En un contexto internacional marcado por incertidumbre, conflictos geopolíticos y cambios financieros, la economía mexicana enfrenta un panorama complejo, para entender mejor la situación, Carlos Capistrán, Economista de Bank of America, se presentó en el Congreso Mexicano de Repuestos Automotrices (CMRA).

En su análisis indicó que la economía mexicana enfrenta un panorama mixto para 2026, desde su perspectiva si Estados Unidos crece la economía mexicana también. “El crecimiento de Estados Unidos es fundamental para México, porque nuestras exportaciones, la inversión y las remesas dependen en gran medida de su desempeño”, explicó.
Uno de los principales factores de incertidumbre es la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, Capistrán explicó que, aunque es poco probable que el acuerdo se rompa, sí podrían surgir tensiones políticas o ajustes en algunos sectores sensibles.
A esta incertidumbre se suman los conflictos geopolíticos, como las tensiones en Medio Oriente que han impulsado el precio del petróleo. De acuerdo con el análisis, un incremento sostenido en los precios energéticos podría alterar el entorno económico global y presionar las tasas de interés o el valor del dólar.
“El país tiene un problema serio de crecimiento. Durante mucho tiempo México creció alrededor de 2 %, pero en años recientes el promedio ha sido incluso menor”, advirtió.
Para 2026, Bank of America estima que la economía mexicana podría crecer alrededor de 1.5 %, impulsada por la recuperación del consumo, la reducción de tasas de interés y factores coyunturales como el Mundial de Futbol que se celebrará en Norteamérica.
“Este es un año en el que los mercados financieros pueden cambiar muy rápido. La clave es planear con cautela y prepararse para distintos escenarios”, agregó.
Por su parte, José Ángel Gurría, Exsecretario de Hacienda y Exsecretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), se mostró un poco más positivo al esperar un crecimiento global entre el 2.6 y 2.7 %, por debajo de estimaciones más optimistas que lo colocaban cerca de 3.5 %. Para 2027, añadió, la expansión económica podría acercarse nuevamente al 3 %, aunque todavía en un contexto de desaceleración respecto a años anteriores.

“Estados Unidos sigue siendo una economía significativamente más grande que China. Aunque se ha dicho que China podría superarla en cualquier momento, hoy eso no parece tan probable”, explicó.
En el ranking global, México se mantiene como la decimotercera economía del mundo, con un PIB cercano a los dos billones de dólares. Sin embargo, el tamaño de la economía mexicana sigue siendo aproximadamente quince veces menor que la estadounidense, lo que refleja el grado de dependencia económica entre ambos países.
El economista advirtió que el principal riesgo para las empresas no es una recesión global inmediata, sino un entorno de bajo crecimiento acompañado de choques constantes derivados de tensiones políticas, conflictos armados y cambios en la política económica internacional.
Entre los factores que generan mayor incertidumbre mencionó los conflictos geopolíticos que actualmente afectan distintas regiones del mundo, como la guerra entre Rusia y Ucrania, que se ha prolongado durante más de cuatro años; el conflicto en Gaza; y la creciente tensión entre Estados Unidos e Irán. A estos se suman diversos conflictos en África y la rivalidad estratégica entre Estados Unidos y China, particularmente en torno a Taiwán y el mar de China.
“La geopolítica hoy está dirigiendo muchas de las decisiones económicas globales”, afirmó.
A este escenario se suman las tensiones comerciales impulsadas por la política arancelaria del presidente estadounidense Donald Trump. Gurría recordó que la Suprema Corte de Estados Unidos determinó recientemente que muchos de los aranceles generalizados propuestos por la administración son ilegales, lo que añade incertidumbre sobre el futuro de estas medidas.
“En momentos de tanta incertidumbre, las empresas no pueden dejar nada a la casualidad”, subrayó.
Gurría también advirtió que México enfrenta retos internos relevantes, como la limitada recaudación fiscal —equivalente a cerca del 17 % del PIB, frente al promedio de 34 % en los países de la OCDE— y la necesidad de preservar la estabilidad macroeconómica.
En este contexto, el futuro económico del país dependerá en gran medida de la evolución del entorno global y del resultado de las negociaciones comerciales en Norteamérica.

