Los fabricantes de autopartes se encuentran en una etapa de reindustrialización en la que buscan modernizar sus líneas de producción. Sin embargo, para dar ese paso es necesario integrar nuevas tecnologías que hagan los procesos más innovadores, automatizados y eficientes.
El cambio no es sencillo. Saltar hacia la Industria 4.0 implica adoptar procesos de digitalización, automatización de fábricas y, por supuesto, el uso de inteligencia artificial (IA).
De acuerdo con el informe ‘El resurgimiento de la manufactura: estrategias de reindustrialización en Europa y Estados Unidos’, del Instituto de Investigación de Capgemini, el 87% de las compañías planea invertir en tecnologías avanzadas de manufactura, IA, automatización y gemelos digitales.
Ante este fenómeno, las empresas ven a la IA generativa y la IA agéntica como una parte esencial para mejorar la eficiencia de sus cadenas de producción. Cabe destacar que la IA agéntica (Agentic AI, en inglés) cuenta con mayor autonomía y tiene la capacidad de cumplir objetivos, tomar decisiones y ejecutar tareas complejas con poca o nula intervención humana.
Los fabricantes de autopartes instalados en México no se han quedado fuera de esta revolución y ya comenzaron a utilizar sistemas de IA para supervisar líneas de producción, detectar fallas antes de que ocurran, optimizar inventarios y mejorar la trazabilidad de piezas.
La combinación entre automatización industrial, análisis de datos y aprendizaje automático está redefiniendo la manera en que trabajan los proveedores.
Una compañía que ha incorporado la IA en sus procesos es Bosch. “La inteligencia artificial está ayudando a reducir significativamente los tiempos de desarrollo, pasando de ciclos de cinco a siete años a procesos más ágiles, al priorizar necesidades por mercado y usuario”, explicó Eduardo Watty, Vicepresidente de Ventas de Soluciones de Movilidad de Robert Bosch.
La industria automotriz avanza de forma vertiginosa. Ahora se habla de vehículos definidos por software, con electrificación, conectividad, autonomía y seguridad. “El software va a ser ahora el corazón del automóvil”, puntualizó Watty.
La conectividad vehículo-entorno para aprender del contexto y alimentar funciones actuales y futuras es un ejemplo de los elementos que utiliza la IA.
Toda la interacción se hace a través del software. Y este software también es desarrollado mediante inteligencia artificial, en donde estamos combinando diferentes tecnologías. Hablamos de supercomputadoras que tienen una interconexión con el sistema exterior. Esa interacción y ese aprendizaje de nuestro entorno se combinan para obtener información, no sólo para el desarrollo de productos, sino también para contar con datos que nos servirán en el futuro para lograr una conducción autónoma”, aclaró el directivo de Bosch para Alianza Automotriz.
Para los fabricantes de autopartes, la IA no es únicamente una herramienta de innovación; es parte clave en las cadenas globales de suministro. Las armadoras buscan proveedores capaces de garantizar trazabilidad, calidad en tiempo real y capacidad de adaptación inmediata.
Las empresas internacionales llevan la delantera en la integración de la inteligencia artificial, impulsadas por estándares globales de manufactura avanzada.
La IA no sólo fortalece nuestra eficiencia operativa, sino que amplía el alcance de nuestras capacidades tecnológicas. Como resultado de esta visión, las soluciones de Schaeffler están transformando industrias en todo el mundo. A través de combinaciones innovadoras e inteligentes de tecnologías, reducimos costos, mejoramos el desempeño y la eficiencia, y habilitamos aplicaciones completamente nuevas más allá de los sectores industrial y automotriz, generando valor para todos los involucrados”, destacó Manuel Valle, Director de Ingeniería Industrial de Schaeffler Latinoamérica.
En Schaeffler, por ejenplo, la integración de la IA va mucho más adelantada. “Actualmente implementamos IA en producción mediante herramientas que mejoran la precisión en la inspección, monitorean el rendimiento de las líneas en tiempo real y analizan datos históricos de producción. Estas aplicaciones abarcan desde análisis avanzados de datos hasta soluciones industriales más sofisticadas, como asistentes impulsados por IA generativa para entornos de ingeniería, fábricas virtuales, análisis en la nube de datos provenientes de rodamientos inteligentes y sistemas de visión artificial capaces de aprender a clasificar piezas o detectar desviaciones de calidad”, agregó Manuel Valle.
La inteligencia artificial también está transformando el perfil laboral, pues las empresas requieren técnicos más especializados, capaces de interpretar datos, operar sistemas inteligentes y colaborar con tecnologías automatizadas. Como señalan los especialistas, la IA no va a quitar empleos, sino que va a impulsar una mayor especialización.
México es el cuarto productor de autopartes del mundo. Estados como Coahuila, Nuevo León, Guanajuato, Querétaro, Puebla y San Luis Potosí concentran plantas de manufactura que abastecen a armadoras de América del Norte, Europa y Asia. Por ello, la presión por cumplir estándares internacionales de calidad y tiempos de entrega obliga a las empresas a modernizar sus procesos, siendo la IA una herramienta estratégica para los fabricantes de autopartes.
Las empresas internacionales han avanzado considerablemente en la adopción de estas tecnologías, sin embargo, falta impulsar este desarrollo en compañías nacionales para que se mantengan competitivas en el mediano y largo plazo.
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