“No ves que estoy contento, no ves que voy feliz, viajando en este tren, en este tren al sur”, dice la canción y, efectivamente, es momento de que la industria automotriz mexicana mire al sur del continente.
La industria de autopartes en México busca reducir su dependencia de Estados Unidos, y América Latina luce como el destino lógico, donde países como Brasil, Colombia y Argentina se perfilan dentro de los mercados clave para el crecimiento del sector automotriz. Es momento de diversificar el mercado, aprovechar los tratados comerciales que México tiene con otros países y reducir la tensión que siente por la revisión del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Actualmente, más del 90 % de las exportaciones de autopartes son para el mercado de Estados Unidos; sin embargo, “no podemos depender de un solo cliente. La diversificación es una prioridad estratégica para fortalecer la industria”, indicó Alberto Bustamante, Presidente de la Agencia Nacional de Proveedores del Sector Automotriz (ANAPSA), quien destacó que Latinoamérica ya representa el segundo mercado más importante para los fabricantes mexicanos.
México cuenta con 14 acuerdos de libre comercio con más de 50 países, lo que facilita el acceso a mercados internacionales. En el caso de Brasil y Argentina, el Acuerdo de Complementación Económica 55 (ACE 55) permite exportar autopartes sin aranceles, generando ventajas frente a otros competidores globales.
Aunque el escenario parece favorable, el principal reto que enfrentan los fabricantes mexicanos para expandir su presencia en Sudamérica no es arancelario ni regulatorio, sino logístico. Los costos de transporte, tiempos de tránsito y la complejidad de las cadenas de suministro representan desafíos importantes.
Colombia, te quiero tanto
Carlos Andrés Pineda Osorio, Presidente Ejecutivo Nacional de la Asociación del Sector Motriz y sus Partes (ASOPARTES), aclaró que la “relación entre México y Colombia en el mercado de autopartes puede describirse como complementaria y con potencial de profundización regional”.
Desde su análisis, “México cuenta con una industria automotriz y de autopartes de gran escala, mientras que Colombia representa un mercado estratégico en el aftermarket y en la distribución regional. Además, ambos países cuentan con un marco comercial que ha facilitado el intercambio de bienes y ha favorecido el desarrollo de relaciones empresariales en distintos segmentos del sector”, agregó.
Por ejemplo, México exporta a Colombia refacciones para mantenimiento, reposición y componentes mecánicos como filtros y sistemas de filtración; partes de motor, bloques, culatas y otras piezas asociadas; baterías y acumuladores; partes de desgaste y reposición periódica, como embragues, y neumáticos. Mientras tanto, Colombia exporta a México líneas específicas, entre ellas, acumuladores eléctricos de plomo, vidrio de seguridad para vehículos y algunos componentes asociados a sistemas de filtración y mantenimiento.
En términos generales, la oferta colombiana hacia México tiende a estar más focalizada en ciertas categorías puntuales, en comparación con una canasta más diversificada de importaciones desde otros mercados”, aclaró.
Como representante de los autopartistas colombianos, Pineda Osorio señaló que los retos operativos que afectan el flujo de autopartes entre ambos países son “el cumplimiento de requisitos técnicos y regulatorios aplicables en cada mercado, así como los procesos de clasificación arancelaria, homologación o validación documental, según el tipo de producto y, por supuesto, los tiempos y costos logísticos, especialmente cuando se requiere abastecimiento oportuno o esquemas cercanos al just in time”.
Más que una ola masiva de inversión, lo que se observa es un interés creciente por explorar alianzas, expansión regional, distribución y representación comercial”, recalcó.
Brasil, la, la, la
La tierra prometida, así es Brasil: música, baile y un parque vehicular inmenso de más de 48 millones de unidades, con una edad promedio de poco más de 11 años, lo que representa una gran oportunidad para los fabricantes mexicanos.
“Desde 2017 a 2025, México se consolidó como uno de los principales socios industriales de Brasil, manteniéndose como el tercer destino de las exportaciones brasileñas de autopartes y entre los cinco principales proveedores del mercado brasileño”, explicaron Edison da Matta, Responsable de Comercio Exterior, y George Rugitsky, de Economía y Mercados de la Associação Brasileira da Indústria de Autopeças (Abipeças) y del Sindicato Nacional da Indústria de Componentes para Veículos Automotores (Sindipeças).
Brasil y México cuentan con bases sólidas para avanzar hacia una asociación industrial más profunda, enfocada en fortalecer la competitividad regional y reducir asimetrías productivas en el mediano plazo”.
Entre las oportunidades que identifican los directivos cariocas están la “integración productiva en segmentos de alto valor, como la electromovilidad, aprovechando las capacidades industriales de Brasil en metalmecánica y materiales, y la experiencia de México en manufactura avanzada y exportación”.
Un factor clave para el comercio bilateral entre México y Brasil es el Acuerdo de Complementación Económica (ACE 55). “Este acuerdo otorga preferencias arancelarias y reglas de origen para reducir los costos de acceso a los mercados, brindar certidumbre jurídica y garantizar estabilidad a las operaciones de largo plazo”, indicaron los voceros de Abipeças y Sindipeças.
El acuerdo opera principalmente como un instrumento de facilitación comercial, más que como una política de integración industrial. Para modificar de manera estructural el patrón actual del comercio bilateral, resulta necesario impulsar inversiones productivas, promover alianzas estratégicas y avanzar hacia una mayor agregación de valor en las exportaciones”, enfatizaron.
Aunque parece la ‘tierra prometida’ para México, la integración es complicada, especialmente por la ausencia de corredores logísticos altamente integrados. “El transporte marítimo continúa siendo predominante, lo que incrementa los tiempos de entrega y eleva los costos, especialmente para autopartes de bajo margen o gran volumen. Esta situación contrasta con cadenas más eficientes, como la existente entre México y Estados Unidos, reduciendo la competitividad en segmentos que requieren alta rotación o sincronización productiva”, comentaron.
El mensaje para las empresas mexicanas es claro: Brasil representa el mercado de aftermarket más grande y estructurado de la región, con una demanda sostenida y amplias oportunidades de crecimiento. No obstante, el éxito dependerá de una estrategia bien planificada, basada en alianzas sólidas, presencia local y una visión de expansión gradual y sostenible.
Y el camino sigue, el tren avanza y es momento de tomarlo rumbo al sur.
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