Comité de Mujeres ARIDRA reúne a líderes para compartir sus trayectorias

Las invitadas hablaron sobre los retos que han enfrentado en sus puestos de liderazgo

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Con el objetivo de seguir impulsando el liderazgo femenino, el Comité de Mujeres de la Asociación Nacional de Representantes, Importadores y Distribuidores de Refacciones y Accesorios para Automóviles (ARIDRA) llevó a cabo una mesa virtual de su programa Mentores ARIDRA, un espacio destinado a conversar y compartir experiencias entre líderes.

En el marco del mes de la mujer, la primera mesa de este ciclo reunió a tres importantes líderes para compartir sus experiencias dentro de sus puestos de liderazgo, así como los retos que han enfrentado a lo largo de su trayectoria profesional.

Resolver, no mandar

Para Jacqueline Cruz, de Cables Automotrices de Hidalgo y perteneciente a la primera generación del Programa de Mentoría ARIDRA, uno de los aspectos que más ha impactado en su ascenso como líder fue el ganar la confianza de su equipo a través de la participación de todos.

El resolver las necesidades de su equipo, más allá de mandar, fue crucial para que sus colaboradores empezaran a confiar en su liderazgo y en su capacidad para ejecutar sus tareas.

“Fue así que yo comencé a tener legitimidad con mi equipo. Entendiendo que estaba para resolver. Evidentemente, un líder está para abrir negocios y traer más ingresos, pero si tú no sabes resolver lo más básico, que es tener a un equipo trabajando en conjunto, resolviendo las necesidades de la empresa, en la mejor forma, sin tener bandos distintos, sino como uno solo, pues entonces no tienes cómo llegar a la meta”, explicó Cruz.

 

Equilibrar lo personal y lo profesional

Para ⁠Hazel Guerrero, Directora General de BW Comercial y participante de la segunda generación del Programa de Mentoría ARIDRA, su mayor reto al asumir el liderazgo de la empresa fue equilibrar la vida personal con lo profesional.

Cuenta que al inicio de su trayectoria como líder tuvo que sortear los retos de un padre enfermo, un hijo recién nacido y un equipo cuyos elementos principales se fueron yendo de la empresa. Esto significó que tuviera que sortear los desafíos propios de ser la mujer empresaria, la madre, la enfermera, la esposa y la hija.

Estos roles le dieron una visión más humana a la empresa, que pronto comenzó a cambiar su dinámica, beneficiando a sus colaboradores. “Lo primero que llegué a hacer es darles vacaciones porque la empresa prefería pagar en lugar de darles días libres. Además, el primer año subí las utilidades y se les dio de utilidades casi un 45 o 50% más de lo que se daba con mi papá, y entonces ellos empezaron a voltear a verme. Definitivamente fue así, entendiéndolos, saber qué necesitaban, qué nos duele, y claro que a toda mujer nos duele estar tanto tiempo en el trabajo”, compartió.

 

Validar su talento

La historia de Mayra Leonel en Refaccionaria Mario García comenzó desde su faceta como estudiante. Debido a que su progreso dentro de la empresa fue paulatino, cuenta que su mayor obstáculo fue empezar a confiar en sí misma y en su talento, pero también en la importancia de su trabajo.

La joven, perteneciente a la tercera generación del Programa de Mentoría ARIDRA, comenta que su proceso como líder necesitó de reconocer que su talento y sus acciones eran resultado de su esfuerzo:

“Porque de algún modo no le daba valor a lo que hacía, yo hacía las cosas porque sabía que era lo que se tenía que hacer y cuando me decían que lo estaba haciendo muy bien, pues yo no lo veía extraordinario, pero cuando me resaltaban que era constancia y disciplina, entonces empecé a verme y a tratarme diferente, es decir, a no hacer menos los resultados”, explicó.

 

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