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La electrificación del sector automotriz ha elevado la demanda de energía y, con ello, los retos operativos. De acuerdo con Schneider Electric, ya no basta con contar con suministro disponible: ahora es clave habilitarlo a tiempo para no frenar la operación.
La compañía advierte que, si la infraestructura eléctrica no está lista desde el arranque de un proyecto —ya sea una planta, una línea de producción o la instalación de cargadores—, el impacto es inmediato: los costos aumentan, los plazos se extienden y la productividad se deteriora. En una industria donde los tiempos son críticos, este factor puede definir el éxito o fracaso de una inversión.
Este contexto responde a una tendencia global. Según Statista, el consumo eléctrico mundial se triplicó entre la década de 1980 y 2024. A su vez, la Agencia Internacional de Energía proyecta un crecimiento promedio anual de 3.6% entre 2026 y 2030, impulsado por la digitalización, la electrificación y nuevas demandas industriales.
En México, el avance también es claro. La Electromovilidad Asociación (EMA) reporta un parque vehicular electrificado que ya supera las 235 mil unidades, reflejo de una adopción creciente. Este crecimiento se acompaña de una expansión acelerada en la infraestructura de carga.
Durante el primer trimestre de 2026, la red pública de recarga creció 24.6% anual, al pasar de 3,514 a 4,378 puntos de conexión. Por su parte, la red privada alcanzó 55,224 posiciones, con un incremento de 25.7% en el mismo periodo. Estos datos muestran que la demanda no solo está en los vehículos, sino también en la capacidad de sostener su operación.
¿Y qué hacer?
Ante estos retos, Schneider Electric aconseja empezar a generar infraestructura eléctrica que priorice la rapidez y la adaptabilidad. Equipos de media y baja tensión que se pueden configurar según las necesidades del proyecto y permiten avanzar sin detener procesos.
Por ejemplo, Built N’ Ready de Schneider Electric buscan resolver ese cuello de botella. Este innovador modelo ofrece infraestructura eléctrica lista para implementarse y adaptable a distintos entornos, desde plantas automotrices hasta parques industriales. Además, integra capacidades digitales para monitorear el consumo y optimizar la operación.
No obstante, la industria automotriz demanda aún mayor impacto. El contar con soluciones eléctricas ágiles permite acelerar la puesta en marcha de nuevas líneas de producción o hubs de recarga. Más que una ventaja competitiva, se está convirtiendo en un requisito básico para mantener el ritmo del mercado.
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