La transición hacia la electromovilidad continúa ganando terreno a nivel global y México no es la excepción. En 2025, el mercado nacional registró un incremento significativo en la venta de vehículos eléctricos, híbridos enchufables y de rango extendido, alcanzando 96 mil 636 unidades, lo que representa un crecimiento de 38.53% respecto al año anterior.
Este dinamismo se da en un contexto internacional donde países como China lideran la adopción tecnológica. En ciudades como Beijing, la mejora en la calidad del aire ha sido notable, impulsada en gran parte por políticas sostenidas de control de emisiones vehiculares y el crecimiento del parque vehicular electrificado, que pasó de 1 millón de unidades en 2019 a más de 11 millones en 2024.
En México, pese al avance, la penetración sigue siendo limitada. En urbes como la Ciudad de México, donde circulan más de 6 millones de vehículos diariamente, apenas alrededor del 1% corresponde a unidades electrificadas. A nivel nacional, los autos híbridos y eléctricos representan entre el 9% y el 10% de las ventas totales, mientras que los completamente eléctricos apenas alcanzan el 2%.
Uno de los factores que influye en este comportamiento es el financiamiento. Durante 2025, el 55.6% de las unidades electrificadas se adquirieron mediante crédito, una cifra inferior al promedio general del mercado automotriz. Esto responde a variables como el mayor costo de estos vehículos, el perfil de compradores con mayor poder adquisitivo y la falta de incentivos gubernamentales directos, como subsidios o programas de financiamiento verde.
En paralelo, la infraestructura de carga continúa siendo un reto clave. Al cierre de 2025, México contaba con 56,726 puntos de carga, de los cuales solo el 7% son públicos. Aunque esta cifra representa un crecimiento del 26%, la mayoría de los usuarios sigue dependiendo de la carga domiciliaria, lo que limita la expansión del uso en trayectos largos y carreteras.
Además, persiste una percepción negativa sobre la disponibilidad de estaciones, pese a que algunas no operan a su máxima capacidad. La inversión privada ha impulsado nuevos centros de carga en zonas urbanas, pero la conectividad interurbana sigue rezagada debido a factores como la rentabilidad y la seguridad.
De cara a 2026, las expectativas son optimistas. Las proyecciones apuntan a que los vehículos electrificados podrían alcanzar cerca del 10% del mercado total. No obstante, el crecimiento dependerá de superar obstáculos como los nuevos aranceles a vehículos importados y la necesidad de fortalecer tanto la infraestructura como los incentivos para los consumidores.

