El Reporte de Riesgos Globales 2026 del Foro Económico Mundial advierte que la confrontación geoeconómica se encuentra entre los principales riesgos globales, en un escenario marcado por conflictos armados, tensiones comerciales y disrupciones tecnológicas.
Ante este escenario Omar Mendoza, CEO de HDI Global México, destacó que la volatilidad económica derivada de los conflictos comerciales representa un fenómeno de alto impacto para las compañías de seguros.
Para la industria automotriz, altamente dependiente de cadenas de suministro internacionales, estos factores representan un desafío creciente. Los conflictos arancelarios y tecnológicos, así como las tensiones en rutas marítimas estratégicas como el Mar Rojo y el Estrecho de Ormuz, impulsan una mayor fragmentación económica y la relocalización de proveedores.
A este panorama se suma el incremento del riesgo para el transporte marítimo. Las aseguradoras han restringido coberturas o elevado primas hasta 200% ante el aumento de las amenazas bélicas.
En este contexto, la gestión de riesgos empresariales debe integrarse a la estrategia corporativa, como plantea la norma ISO 31000, en lugar de tratarse como una función independiente.
“Pensar únicamente en cubrir pérdidas es un sesgo de riesgo mayor. Vivimos y hacemos negocios en un mundo volátil en el que el seguro se convierte en una herramienta estratégica que permite a las empresas anticipar, adaptarse y recuperarse con mayor rapidez”, explicó Mendoza.
La transformación resulta especialmente relevante para sectores como el automotriz, donde una interrupción en el suministro de componentes puede detener líneas de producción, afectar inventarios y generar impactos en distribuidores y consumidores.
El Foro Económico Mundial señala que 57% de los líderes empresariales anticipa una década marcada por turbulencia e incertidumbre, mientras solo 1% de los expertos considera que el mundo se dirige hacia un periodo de estabilidad en el corto plazo.
Ante este escenario, la resiliencia se convierte en un diferenciador para las compañías. Su impacto alcanza la reputación, la relación con inversionistas y la capacidad de crecimiento.
“Las organizaciones resilientes son las que absorben el impacto, se adaptan y continúan operando, mientras otras se detienen”, concluyó el CEO de HDI Global México.
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