Las condiciones actuales de la industria automotriz y de la economía global ya impactan de lleno al mercado de repuestos, un sector que se ha tenido que transformar de manera acelerada. Hasta hace algunos años, el aftermarket mexicano consideraba suficiente mantener los anaqueles llenos; hoy, la prioridad es que la refacción correcta esté disponible en el momento preciso y permita que el vehículo vuelva a operar sin demoras.
Esa certeza define decisiones de compra, alianzas comerciales y la forma en que el sector se organiza. Así lo señala APYMSA, una de las principales refaccionarias del país, al mencionar que “la principal oportunidad del aftermarket en el corto y mediano plazo está en su capacidad para profesionalizar la operación”. El diagnóstico es claro: la demanda existe, pero el reto está en que la oferta responda con eficiencia y consistencia.
La expansión de almacenes es otra de las metas del sector; sin embargo, el tamaño por sí solo ya no garantiza resultados. Desde la experiencia de Gabriel de México, especialistas en amortiguadores, la ampliación de la capacidad logística debe responder a una combinación de volumen de ventas, rotación eficiente y una estricta disciplina en inventarios, con el objetivo de asegurar la disponibilidad del producto en el momento correcto sin sacrificar eficiencia operativa.
En este proceso, la tecnología se ha vuelto indispensable. Plataformas digitales y nuevos modelos de venta han elevado las expectativas del mercado. Por ejemplo, Mercado Libre ha señalado que su división de autopartes mantiene crecimientos anuales de doble dígito, apoyada en entregas rápidas que resultan críticas para talleres que trabajan contra reloj. La digitalización ya no es una ventaja competitiva: es una condición para seguir en el juego.
Más allá de la tecnología, distribuidores y mayoristas enfrentan la presión de ofrecer algo más que producto. Entregas confiables, políticas de devolución claras y soporte técnico se han convertido en factores decisivos. La postventa, antes vista como un complemento, hoy define la relación con el cliente.
¿Y los clientes?
Pero ningún mercado se sostiene sin personas. Estar cerca de consumidores y mecánicos es hoy un factor decisivo para el aftermarket. Norma Elías, Presidenta de la Asociación Nacional de Representantes, Importadores y Distribuidores de Refacciones y Accesorios para Automóviles (ARIDRA), subraya que las empresas deben mantener un vínculo constante con los mecánicos si buscan seguir vigentes. “Tenemos que estar muy pegados a las escuelas y a los talleres, porque de ahí sale la gente que recomienda y aporta al mercado”.
Esta visión coincide con la postura de Gabriel de México, que apuesta por impulsar el desarrollo del sector mediante programas de capacitación, entrenamientos especializados y esquemas de reconocimiento.
No obstante, el reto se amplía si se considera que en México existen más de 260 mil talleres mecánicos, una de las principales fuentes de autoempleo del país, aunque con altos niveles de informalidad. “El taller es el eslabón que nos falta digitalizar”, advierte Fernando Murguía, representante de TecAlliance. Facilitar acceso a información técnica, manuales, códigos de falla y asistencia en tiempo real será clave para que puedan atender vehículos cada vez más complejos.
A pesar de desafíos como los aranceles, los cambios en la producción local o la incertidumbre económica, el aftermarket ha demostrado resiliencia. Su evolución requiere de combinar talento capacitado, información precisa y procesos orientados a mantener la operación en marcha. No se trata solo de vender refacciones, sino de asegurar la movilidad de personas y empresas.
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