Bosch celebra 50 años de su sensor lambda, una tecnología clave para el sector automotriz. Este dispositivo vio la luz en 1976, cuando fue instalado por primera vez en vehículos de producción Volvo, marcando una revolución tecnológica en la movilidad.
En la actualidad, el sensor lambda se ha convertido en un componente indispensable en los vehículos de gasolina y diésel, alcanzando una producción histórica de mil 700 millones de unidades aproximadamente.
Revolución mundial
Hace 50 años, Bosch presentó una tecnología que marcaría el rumbo de la movilidad. El sensor mide con precisión el contenido residual de oxígeno en los gases de escape y proporciona a la unidad de control del motor la información crucial para regular la mezcla óptima de aire y combustible.
Aunque inicialmente este componente fue desarrollado para motores de gasolina, pronto se adaptó para motores diésel y en conceptos de motores como la inyección directa de gasolina, ampliando su gama de aplicaciones.
Equipo original
Con esta experiencia de medio siglo, Bosch es uno de los principales fabricantes de sensores lambda para equipo original. Su catálogo de sensores lambda cubre alrededor del 70% del parque automotor europeo, con cerca de mil referencias.
“El éxito del sensor lambda ya no se limita al sector de los turismos. Hoy en día, su precisa tecnología de medición también se utiliza en camiones, motocicletas, sistemas de calefacción modernos e incluso en los hornos “PerfectBake” de Bosch, donde garantiza resultados de horneado óptimos”, explica la marca.
Este tipo de componentes y otros que fabrica Bosch son esenciales para cumplir con la normatividad de emisiones actuales. Los clientes se benefician al recibir todos los componentes de un mismo proveedor, simplificando la adquisición y garantizando la buena compatibilidad y alta calidad.
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