El Congreso Internacional de la Industria Automotriz (CIIAM) 2026 señaló que la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) atraviesa una etapa de tensión, con la industria automotriz como uno de los principales puntos de discusión.
Durante su ponencia, Kenneth Smith, Especialista en comercio internacional, dijo que el acuerdo representa alrededor de dos billones de dólares para Norteamérica, mientras que el comercio entre México y Estados Unidos superará los 900 mil millones de dólares este año.
Sin embargo, Smith explicó que México necesita mantener el T-MEC y, sobre todo, tratar de extender su vigencia por 16 años. Pero esta no es una tarea sencilla, ya que el proceso enfrenta obstáculos relacionados con los aranceles estadounidenses, las reglas de origen y la estrategia de Washington para reducir la dependencia de proveedores fuera de la región.
La clave aquí es tener la certidumbre en nuestra región; es decir, reglas de juego claras y sin obstáculos para fortalecer nuestra integración en el sector automotriz”, expresó Smith.

Las pendientes
Uno de los pendientes para el sector automotriz es la posible modificación de las reglas de origen. De acuerdo con Smith, Estados Unidos ha planteado elevar el contenido regional hasta 85% y establecer un componente estadounidense de 50%.
Naturalmente, México y Canadá han cuestionado dicha posibilidad, debido a que podría modificar la lógica de integración productiva de la región.
Por si fuera poco, se suman los aranceles aplicados bajo medidas de seguridad nacional al acero, aluminio y sus derivados. El especialista consideró que estas medidas representan un obstáculo para las cadenas de suministro, al incrementar los costos a lo largo de la manufactura.
En este sentido, México tiene la urgencia de reducir estas barreras y obtener mayor certidumbre frente a futuras medidas arancelarias.
Es interesante ver que hasta hoy, independientemente de los enfoques diferentes de México y Canadá, seguimos estando prácticamente en el mismo punto; en otras palabras, un respeto parcial del acuerdo, pero con la amenaza constante de la anulación del T-MEC“, reflexionó Smith.
¿Y China?
Además de los retos regionales, la relación con China también ocupa un lugar importante en las conversaciones. Estados Unidos pretende reducir la participación de productos e inversiones chinas en las cadenas regionales, mientras nuestro país enfrenta un crecimiento de las importaciones de vehículos provenientes de ese país.
Según los datos presentados en el XXIV CIIAM, su participación pasó de menos de 2% de las ventas mexicanas hace 15 años a más de 25% actualmente.
No obstante, tras la imposición de aranceles a productos asiáticos, las importaciones de vehículos chinos disminuyeron 31% durante el primer semestre de 2026.
Por otro lado, Michael Robinet, Vicepresidente de Estrategia de Pronósticos de Mobility Global, indicó que las marcas de origen chino son un preocupación real para armadoras como Stellantis, Renault y Toyota, ya que los OEM chinos apuntan a los segmentos masivos C/CD/D en lugar del segmento de entrada o del premium.

Robinet también subrayó que las ventas en China cayeron cerca del 18% este año, frente a solo un 6% en producción. La diferencia, comentó, se está absorbiendo mediante exportaciones.
Además, existe un cambio drástico en la propiedad de la producción china. Antes los OEM occidentales tenían el 56% de participación en 2018, ahora rondan el 20%, y caerán aún más hasta cerca del 13%.
Hasta ahora, México y Estados Unidos han realizado tres rondas formales de negociación. La cuarta estaba prevista para septiembre, pero fue pospuesta.
Esta es la realidad: una situación de turbulencia en la negociación pero no un colapso del T-MEC. Ustedes deben seguir insistiendo a los gobiernos de ambos países, en cooperación con Canadá, que la industria automotriz es y seguirá siendo un pilar de la economía norteamericana”, finalizó el Experto en comercio internacional.
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