Ante el incremento de la violencia en el país, la Comisión Nacional de la Industria Balística (CNB) hace un llamado para que los usuarios exijan blindaje certificado y con materiales de calidad, pues un blindaje “barato” cuesta lo más valioso, la vida.
En entrevista con Alianza Automotriz, Gadi Mokotov, Presidente de la Comisión Ejecutiva del Consejo Nacional de la Industria Balística, explicó que más que decir compra este material o aquel, lo que quieren es concientizar a los usuarios sobre el uso de materiales certificados en el blindaje, explicó que actualmente existen materiales más ligeros y resistentes.
“El blindaje dejó de ser un producto asociado con el lujo y se ha convertido en una alternativa de protección que alcanza a un universo más amplio de usuarios”, afirmó.
De acuerdo con Mokotov, en los últimos años se ha registrado un crecimiento constante en la demanda de vehículos blindados. Este comportamiento, explicó, no solamente está relacionado con las necesidades de seguridad de empresarios o funcionarios, sino con la decisión de proteger también a integrantes de sus familias.
La demanda también se ha extendido al transporte de carga, ante los riesgos que enfrentan los operadores y las mercancías durante sus recorridos por carretera.
El fenómeno representa un área de oportunidad para la industria, pero también exige elevar los estándares técnicos de las empresas dedicadas al blindaje automotriz.
Aunque parezca que los materiales que se usan en el blindaje no han cambiado, lo cierto es que los fabricantes de materiales han trabajado para hacerlos más ligeros. “Las empresas blindadoras trabajan con alternativas como acero balístico, Kevlar y polietileno, dependiendo de las características y necesidades de cada proyecto”, comentó.
“Actualmente existen materiales de menor peso que permiten realizar proyectos de blindaje en vehículos compactos y modelos electrificados sin modificar de manera significativa su funcionamiento. Esta evolución resulta especialmente relevante para la industria automotriz, ya que el peso adicional es uno de los factores que deben considerarse al modificar un vehículo”, comentó.
Un gran reto que enfrentan los blindadores son los nuevos vehículos, mucho más tecnológicos y conectados, ya que cuentan con nuevos más sensores, computadoras y sistemas electrónicos, lo que exige conocimientos especializados para que los componentes continúen funcionando correctamente aun con el blindaje.
Por ello, la industria del blindaje requiere una combinación de ingeniería, capacitación técnica y conocimiento específico de cada plataforma vehicular.
Sin embargo, el reto no se limita a los autos convencionales sino a los vehículos eléctricos, que ya traen más peso debido a las baterías que utilizan.
Para Mokotov, es fundamental que el consumidor verifique que la empresa opere legalmente y que los materiales utilizados cuenten con las certificaciones correspondientes, “los usuarios pueden elegir la compañía que quieran, siempre y cuando estén certificados”.
Precisamente para probar los materiales de blindaje, la CNB llevó a cabo una prueba balística donde un especialista disparó distintos tipos de armas de diferentes calibres contra cristales, acero y kevlar, donde se mostró la calidad y seguridad que ofrecen esos materiales al impedir el paso de las municiones al otro del disparo.
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